Algunas veces el tiempo nos pone tristes, unas nubes grises y negras como un borrador de carboncillo mojado, una tormenta que aplaza citas, la nieve sucia de las calles tras ser atropellada repetidamente, quizás unas hojas que arremolina el viento, o una fuente helada que parece estancada en el tiempo. Pero sólo es necesario un rayo de sol cruzando el cristal de mi ventana para hacerme sonreir cada mañana.
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