Empecé y no supe realmente porqué, lo dejé y tampoco hubo una razón especial, y ahora vuelvo sin saber si seguiré o se quedará aquí.
La inercia marca mi vida y como una lata de aceite a merced de las olas del mar me dirijo a la playa en que me deje una marea y luego nunca me recupere, entonces quizás un niño o una máquina limpiadora de playas me deje en mi lugar definitivo.